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¿ Qué problema no te deja dormir ? Prueba con Melatonina


Cada día son más las personas que tienen serios problemas con el sueño. Dormir plácidamente es una necesidad. Si tu cuerpo y tu mente no descansan la actividad del día siguiente se resiente.

Nuestro organismo produce una hormona, la Melatonina, que puede ayudarnos a controlar este problema. Sin embargo, debido al estilo de vida en una sociedad marcada por las prisas, continuos viajes de larga duración, el estrés y los múltiples problemas, muchas personas tienen un déficit de producción de ésta.

Afortunadamente, los trastornos en la generación natural de esta hormona pueden resolverse administrando dosis controladas de la misma gracias a suplementos apropiados.

La Melatonina se ha mostrado como un eficaz regulador del sueño, de los biorritmos y contra el jet lag, por eso Agel ha desarrollado REM, Melatonina en tira de gel, que aúna las propiedades de esta hormona con los beneficios de la tecnología en suspensión en gel que la hacen más efectiva.

Feliz día y felices sueños.

El mundo está en crisis…¿ excepto el MLM ?


Grafico cotización bolsa

Pues parece que la crisis existente en todo el mundo afecta poco al MLM. Cada persona tendrá sus pensamientos y motivos para explicarlo.

Algunos pensarán que en momentos de desesperación las personas se lanzan a cualquier posibilidad de ingreso, por pequeño que éste pueda ser, sin estudiar en profundidad la situación cayendo miserablemente en timos o estafas. Yo no lo creo. La gente es inteligente, e incluso, cuanto más desesperada está más se le agudiza el instinto de supervivencia y afina en sus sabias decisiones.

Simplemente, existen multitud de prejuicios e incluso jucios malintencionados para evitar que el sistema actual ( que sólo beneficia a unos pocos ) cambie y la riqueza de redistribuya mejor. El multinivel debería pasar a llamarse democracia económica.

En momentos como los actuales donde sufrimos una crisis motivada por la especulación, sea financiera o inmobiliaria, aquello que no es especulativo toma fuerza.

Ya…ya. Ya sé. Que algunos se hacen muy ricos. SÍ, AFORTUNADAMENTE. ¿ Alguien no quiere serlo ? Pero no es menos cierto que la cantidad de parásitos que elevan artificialmente el precio de un producto desaparecen y los beneficios se reparten exclusivamente entre consumidor y productor. Por eso, yo lo considero más justo, porque se reparte entre quienes realmente disfrutan con el producto y crean el valor del mismo. También es el motivo principal por el que muchas personas se oponen a este sistema de comercio y, por qué no decirlo, tienen razones fundadas: sus negocios están en peligro ( empresas de publicidad, intermediarios varios, distribuidores mayoristas, minoristas…).

Independientemente que el multinivel no es sólo riqueza económica, es también estilo de vida diferente, pero de eso hablaré otro día. 

Las personas en momentos de crisis se paran a pensar cuestiones que no se planteaban en momentos de bonanza: ¿ gastar o invertir ? El MLM supone inversión mínima en el propio negocio y ese factor me parece fundamental ya que se basa, principalmente, en autoconsumo. Si una persona ya consume un producto de limpieza o un complemento nutritivo o lo que sea… ¿ por qué no consumirlo de una marca que además te puede generar ingresos a ti mismo ? Y eso que piensas tú…lo piensa mucha más gente que tu conoces: por eso el Multinivel funciona incluso en épocas de crisis. Es más, por lo que se vé, funciona mejor en este época de crisis.

Sólo así se explican que mientras la bolsa o el consumo cae en todo el mundo empresas como Amway o Herbalife tengan los mejores resultados económicos de su historia.

Cierto, como en todos las industrias, que también entorno al multinivel existen fraudes y empresas de poco éxito que acaban desapareciendo. Creo que es inevitable igual que hay bancos fraudulentos o compañías de seguros insolventes, pero poner a toda una industria en tela de juicio, o prejucio por ello me parece exagerado. Por eso, en el multinivel también es fundamental saber elegir una compañía con futuro donde se trabaje de forma honesta y se puedan generar esos ingresos que tanto queremos o necesitamos.

Nada es perfecto, pero el multinivel funciona de forma más justa y por eso en tiempos de crisis se comporta con mayor salud que otro tipo de industrias.

Saludos cordiales y feliz día.

Fernando Sánchez

¿ Tienes un sueño ? Consíguelo, tienes una oportunidad.


Acabo de llegar de pasar las vacaciones veraniegas con mi familia, al igual que muchas otras personas.

Este verano ha sido momento para descansar, disfrutar, poner cosas en orden, disfrutar de la familia, amistades, conocer nuevos sitios y personas. Un sinfín de cosas.

Ahora, a la vuelta, veo todo lo que he conseguido: SER FELIZ.

Todo empezó, ahora justo hace un año. Decidí que la vuelta del verano era el momento perfecto para hacer algo diferente y luchar por un mundo mejor para mi y mi familia. Se me presentó la oportunidad y creo haberla aprovechado. La vida es dura, no lo niego, pero podemos hacerla mejor entre todos.

Esta puede ser tu oportunidad. Lucha por tus sueños como yo hago, aquí estaré para ayudarte si lo necesitas.

Saludos y mucho ánimo.

Fernando

Multinivel para todos


Multinivel

Desde tiempos ancestrales los cuentos han servido para contar historias que quedan en el conocimiento colectivo.

He aquí una historia sobre los negocios multinivel:

“Pedro era un joven pescador, jovial, responsable y muy trabajador.

Cada mañana Pedro va temprano a pescar, se sube a una roca caña en mano y con gran paciencia comienza la pesca del día que poco a poco llena su cesta. ¡ Qué bien que Pedro sepa tanto de pesca, en casa nunca falta la buena trucha fresca !.

Año tras año Pedro va trabajado y así, día tras día con su pesca diaria, el tiempo va pasando, hasta que un día no consigue pescar nada para comer, ¿ Hay algo que yo pueda hacer ? se preguntó. Y así, pensando y pensando, se le ocurrió hacer una red. Una red que atrajese muchos peces, parte para casa y otro tanto de reserva.

Sin pensárselo dos veces Pedro hizo una red, la tejió cuidadosamente y la hizo crecer. Al poco tiempo ya se notaba el resultado, las redes de Pedro se llenaban de pescado. Su empresa creció, poco a poco, llegando a tener asociados que ganan cada día vendiendo en el mercado.

Hoy, Pedro sigue pescando pues le gusta su oficio, pero ahora usa la red que le aporta beneficios. Las redes de Pedro se han vuelto un gran negocio que crece sin cesar creando patrimonio.

“Si pescas con caña podrás comer, si pescas con red además de comer, empresario vas a ser”. 

Esto hoy en día se llama Multinivel o Network Marketing”.

I am Agel Iberia 2010


 

I am Agel Iberia

De forma regular Agel realiza eventos a los que, aquellos que compartimos y disfrutamos de esta experiencia, acudimos con el fin de actualizar nuestra información sobre la compañía, compartir experiencias y conocer las últimas novedades  y productos que llegarán próximamente al mercado.

Además, este año esta es la primera reunión que se celebrará tras el congreso mundial de Las Vegas en el que se esperan novedades interesantes.

Si el pasado año esta convención se realizó en Málaga, en 2010 será Madrid su sede.

Este es el mensaje de invitación personal de Glen Jensen, CEO y Fundador de Agel.

La cita será en Madrid el 16 de octubre de 2010 en el Hotel Auditorium www.hotelauditorium.com

En la reunión estarán presentes los más exitosos emprendedores Agel para contarnos su experiencia y las claves de su triunfo. Recibiremos, de primera mano, formación, motivación, información sobre los nuevos productos y planes de la empresa. Todo lo necesario para desarrollar y hacer crecer nuestros negocios en Agel.

Si deseas conocer este apasionante mundo del emprendimiento y la salud que es Agel, contacta con agelsbg@gmail.com

La distribución multinivel: ¿puede cambiar el mundo?


Por José Luis Briones, Presidente de Alquimia Emprendedora. Profesor de la Business School de la Universidad Antonio de Nebrija.

Publicado en: http://www.ejecutivos.es/noticia.asp?ref=8620

“Imagine Vd. una empresa que da la oportunidad de aprender, de experimentar y asumir el protagonismo en su vida a ciudadanos normales y corrientes. Imagine Vd. que el liderazgo en esta empresa se basa, no en los que más saben, o más tienen, sino en los que obtienen los mejores resultados.
Bien, lo acepto. Reconozco que la pregunta que da título a este articulo podría ser exagerada, incluso rayando en la demagogia. Pero le pido un margen de confianza, léalo Vd. hasta el final y decida si realmente es exagerado o no votando un “si” o un “no”, dejando que sean los propios lectores quienes decidan.En pocas palabras: el dinero, el beneficio económico, es la consecuencia…no el fin. Créame que no es lo mismo.

Respeto profundamente al distribuidor por multinivel que entre en este negocio para ganar dinero. Nada que objetar, como tampoco soy yo nadie para valorar su grado de interés en obtener beneficio. Pero de nuevo le invito a la reflexión: efectivamente no todo en la vida es ganar dinero… ¿aplica Vd. esto a su propio trabajo?, la diferencia con el multinivel es que, en este negocio, Vd. va a ser quien defina el nivel de sus ingresos, dedicando más o menos esfuerzo a su desarrollo, lo que en un trabajo tradicional no podemos hacer.

Dejemos que cada empresario del multinivel defina su nivel de ingresos y respetemos las motivaciones que cada uno tiene para integrarse en este negocio, un negocio que por otra parte permite, insisto en ello, a cada miembro determinar su propio techo de ingresos. Por otra parte, como en muchos negocios (¿no conoce Vd. a ningún pequeño empresario que en muchas ocasiones prefiere cerrar su negocio por motivos lúdicos, a estar esclavizado al mismo, lo que por otra parte, ocurre lamentablemente cuando tienes que pagar gastos de alquiler, o hipoteca, gastos de personal y gastos de funcionamiento?) cada empresario tiene la libertad de decidir su nivel de implicación y compromiso, y en consecuencia su nivel de rentabilidad, y hasta de posicionamiento en la estructura de red.

Otra de las objeciones más habituales es la típica del “lavado de cerebro”, ¡qué tiempos estos en los que impulsar a soñar, motivar a optar por una vida diferente, abrir la mente con nuevas posibilidades se llama lavado de cerebro!
Personalmente considero que los verdaderos lavados de cerebro se producen en muchos programas de TV, personalmente considero que lavado de cerebro es convencer a cada ciudadano de que debe conformarse con lo que tiene, que sus abuelos eran pobres, que sus padres eran pobres y que, en consecuencia, el debe ser pobre. Yo personalmente creo que el autentico lavado de cerebro es fomentar la pasividad, el conformismo, la complacencia, la renuncia a crear una vida diferente, fomentando nuevas opciones, aunque estas sean distintas a las que son habituales en nuestro entorno.

Claro que esto es consecuencia de una situación que, muy probablemente, Vd. ha vivido.

Me refiero al clima que se produce en muchas reuniones de distribuidores de este negocio, paralelas en clima y lenguaje a las de muchos pastores evangelistas. Desconozco – y no tengo más remedio que felicitarles por ello – porque esta buena gente – me refiero a los pastores evangelistas, contra los que no tengo nada – han acaparado el monopolio de este lenguaje.

Ignoro porque hablar de sueños, de superación personal, de convertir la vida en un desafío, es un lenguaje exclusivo de las iglesias evangelistas. En todo caso pienso que no tiene porque ser así, y que no es malo para nadie que este monopolio se rompa.

Pero creo sinceramente que lo que sorprende no es esto, lo que sorprende es algo que nos cuesta trabajo aceptar: que en un negocio se hable este lenguaje, que un trabajo genere este entusiasmo, que una actividad profesional fomente este sentimiento de pertenencia. Seamos valientes: ¿realmente no es esto lo que nos sorprende, lo que nos produce rechazo?

Créame, la mayoría de las objeciones que me he encontrado en mis numerosas investigaciones (y por supuesto que hay muchas más de las que aquí he expuesto, como por ejemplo esa de “no todo el mundo vale”..etc.) sobre esta actividad económica, son generadas mas por el choque de paradigmas, que por razones lógicas y profundas.

Hablamos del cambio, se nos llena la boca diciéndonos que vivimos en un mundo diferente, pero cuando nos encontramos frontalmente con el cambio, cuando nos enfrentamos a la realidad de lo que significa “diferente”, simplemente empezamos a darnos a nosotros mismos argumentos que nos tranquilicen, que nos permitan situarnos, sin problemas de conciencia, en nuestra zona cómoda.

Creo sinceramente que debemos cambiar nuestra forma de interpretar la realidad que vivimos, creo sinceramente que una de las principales barreras para salir de la crisis que sufrimos, es que seguimos aplicando las mismas formulas que nos han llevado a ella. Creo sinceramente que se hace imprescindible modificar nuestras actitudes ante el cambio, así como nuestras formas de interpretar la realidad, enfrentándonos al desafío de vivir en la incertidumbre y en el cambio permanente, como primer paso para crecer.

Por esto creo que una actividad económica que nos impulsa a asumir la vida como un desafío, que una actividad en la que se nos da la oportunidad de sentir el control sobre nuestra vida, que un negocio que solo puede crecer si se basa en la confianza, en la honestidad y en las relaciones ganar/ganar, puede ser un elemento clave en el desarrollo positivo de un nuevo mundo.

¿Idealista?, ¿utópico?… sí, lo repito: SÍ, pero es esto precisamente lo que precisamos para salir: ideales y utopías….no obstante déjeme que acabe con una aclaración:

Estas, amigo mío, amiga mía, no son las preguntas correctas. Las correctas son: ¿ES POSIBLE?, ¿ES NECESARIO?

Con seguridad Vd. tiene las respuestas en lo más profundo de su corazón. No tenga miedo a enfrentarse a ellas, no boicotee su vida. Mire Vd.: por muy bueno que sea el negocio de la distribución por multinivel, no es obligatorio desarrollarlo, pero lo que si considero obligatorio es que Vd. tenga claras las razones para decidir entrar, o no.

Ni siquiera es mejor, o peor, sea cual sea su decisión en relación a este emprendimiento. No es una cuestión de valores, sino de coherencia.

Esta es la clave: Que Vd. se de la oportunidad a sí mismo, o a sí misma, para tomar una decisión a partir de lo que Vd. sienta en lo más profundo de su alma, que esta decisión, sea la que sea, suponga un crecimiento, y no una huida en relación a su impotencia para cambiar su realidad actual.

Por mi parte no puedo evadirme de darle mi respuesta honesta: afirmo que sí.

Es más: no sólo es posible, se hace ya imprescindible que fomentemos toda actividad económica en la que se defiendan valores como la confianza, la superación personal y las relaciones entre iguales. Solo así dejaremos de ser espectadores de nuestras propias vidas, para convertirnos en protagonistas de la misma.

Y ahora…vote Vd., solo así sabremos si debemos rectificar, o fomentar una forma de crear empresa que choca con nuestros paradigmas, pero que implica valores que nuestra sociedad pide a gritos en el mundo de los negocios.

Gracias”.

Y ahora permítame que les invite a dejarse llevar por la imaginación.

Imagine Vd. una empresa que estimula el espíritu emprendedor entre los ciudadanos, la mayoría de los cuales jamás se han planteado la posibilidad de crear una empresa. Imagine Vd. que esta empresa impulsa a tomar decisiones llenas de incertidumbre, y especialmente decisiones no en base a la experiencia, sino a la capacidad de asumir riesgos.

Imagine Vd. que para materializar este espíritu emprendedor, desarrollando un negocio de distribución de productos o servicios, no existe la barrera de la inversión económica, al menos de una inversión que se escapa a la mayoría de los mortales. Imagine Vd. que esta empresa fomenta nuestros sueños, y especialmente nos invita a soñar, a tener metas, a desarrollar proyectos de vida.

Imagine Vd. a una empresa que para promocionar su oferta de servicios o productos de consumo (de alta calidad, por otra parte) no invierte en la publicidad tradicional, ni en costosas promociones que, lógicamente, revierten en el precio de venta del producto, o servicio. Imagine Vd. que toda la promoción, así como la gestión comercial, se basa en el valor “confianza” y en una total transparencia.

Imagine Vd. una empresa que da la oportunidad de aprender, de experimentar y asumir el protagonismo en su vida a ciudadanos normales y corrientes. Imagine Vd. que el liderazgo en esta empresa se basa, no en los que más saben, o más tienen, sino en los que obtienen los mejores resultados.

Imagine una empresa que consigue que sus integrantes tengan un profundo sentimiento de pertenencia, que haga que se sientan orgullosos de participar en un proyecto empresarial que, sin anular su individualidad, les hace sentirse protagonistas y, más importante, parte de algo que les transciende a ellos mismos. Imagine una empresa en la que cada persona es una por sí misma, y a su vez parte de un todo, con una total conciencia de su identidad individual.

Imagine una empresa en la que existe una magnifica y positiva relación entre inversión, esfuerzo y resultados económicos. Una empresa que fomenta negocios que, sin tener que renunciar al presente, te permite desarrollar un futuro de prosperidad y libertad.

Pues bien, todo esto y mucho más es la distribución por multinivel. Dígame ahora si realmente un negocio que fomenta el espíritu emprendedor, la capacidad de asumir riesgos, las relaciones de confianza, el fomento de la libertad y la rentabilidad económica, no es un negocio que ayuda al desarrollo de las personas, y en consecuencia a un cambio positivo de nuestro mundo.

Claro que Vd. me dirá que hay “otro multinivel”, es más: muy probablemente Vd. tendrá múltiples testimonios que rebatan mis argumentos. No los desconozcamos.

Todo en la vida tiene dos caras, acabo de desarrollar lo que creo es parte, del contenido de una de ellas. Hablemos de la otra cara, pero permítame que en paralelo comparta mi opinión de las características de la misma.

Vd. conoce, con mucha probabilidad, casos en los que ha prevalecido la picaresca, el engaño y la manipulación. Y es cierto: estos casos existen, con absoluta seguridad con mucha más frecuencia de la que los líderes de este modelo de negocio quisieran.

Conscientes de este riesgo, las empresas de distribución por multinivel más serias, tienen su propio departamento de “control” (compliance).Debemos tener en cuenta que en este perfil de negocio prácticamente no existen barreras de entrada, salvo las mentales, por lo que es fácil e inevitable que entren (una minoría por otra parte), aventureros y, especialmente, desaprensivos que desconocen el daño que hacen a esa gran mayoría de distribuidores cuyo único objetivo para integrarse es crearse una opción de libertad financiera y personal.

También conoce Vd. con seguridad, personas que no han ganado dinero. También es cierto, como en la vida misma. La rentabilidad de este negocio – muy positiva si tenemos en cuenta la inversión – no va a depender solo de las características de la oferta, sino también del esfuerzo de la persona, y pese a que la mayoría de las empresas del sector diseñan unos programas de formación muy pragmáticos y enfocados a resultados casi inmediatos, si la parte que debe aportar la persona en esfuerzo y calidad de su trabajo falla, como en cualquier otra actividad profesional, los resultados son negativos.

Claro que Vd. me dirá que “no todo en la vida es ganar dinero”. No voy a caer en la tentación del chiste fácil – ya sabe Vd.…..esos parecidos al de “si … pero ayuda”, etc. – pero si me gustaría llevarle a una reflexión: si hay algo – que cualquier lector interesado puede confirmar- que llevo defendiendo años es que “las empresas de más crecimiento en el mundo han tenido como objetivo prioritario, no el ganar dinero, pero si la realización de un sueño (entre Vd. en mi propia página Web, www.alquimiaemprendedora.es

, y podrá comprobarlo personalmente) y que al desarrollar este, aportando valor a la sociedad, esta recompensa a nuestro empresario “comprándole su oferta y, en consecuencia, haciéndole ganar dinero”.

Los nuevos revolucionarios


Por José Luis Briones, Presidente de Alquimia Emprendedora. Profesor de la Business School de la Universidad Antonio de Nebrija.

Publicado en: http://www.ejecutivos.es/noticia.asp?ref=9004

“¿Cuántas inquietudes dejó en este camino Anita Roddick, la fundadora de The Body Shop, antes de ser absorbida por L’Oreal?, ¿a cuántas personas demostraron los amigos Ben y Jerry, que era posible crear una empresa diferente, en la que los sueños materiales sólo se podían cumplir si en paralelo también se cumplía el sentimiento de que el mundo era mejor gracias a su Empresa?

Lea completo este artículo y tome una decisión. Al final le digo cual.
Así que, ¿qué hay que hacer? Fácil: deshacerse de las empresas convencionales.
Derribarlas. Acordonar la zona. Levantar barricadas. Derrocar las estatuas de los héroes que ya hace demasiado tiempo que no están entre nosotros.
¿Suena familiar, verdad? Y es que el mensaje ha sido siempre el mismo, desde mayo del 68 en París hasta el muro de Berlín, desde Varsovia a la Plaza de Tiananmen: ¡libertad y rock and roll!Así que abramos las ventanas, dejemos entrar aire nuevo y subamos el volumen de la música a tope, para que todo el mundo se entere.
Lamento desencantarle, pero éstos párrafos no son míos (ya lo quisiera). Pertenecen a uno de los textos, relacionados con el mundo de la empresa, más significativos, para mí, de este siglo: El manifiesto Cluetrain, publicado en España por la aséptica Editorial Deusto.

¡Levantar barricadas!
, es un grito que está en lo más profundo de nuestros corazones, ¿hasta cuando vamos a seguir trabajando y viviendo con la idea de creernos hipócritamente que nuestra función como empresarios, como directivos, como emprendedores, se limita a crear riqueza económica?
¿Hasta cuándo vamos a seguir dejando que –parafraseando a nuestro Miguel de Unamuno– sean los “los bachilleres, curas, barberos, duques y canónigos”, los que se lleven los beneficios morales de nuestro esfuerzo, los resultados de nuestros compromisos?
Reducir nuestra función a la puramente económica, es ignorar el papel dinamizador que tenemos de la sociedad, es desconocer que no se puede separar riqueza económica, de riqueza humana y de riqueza social. Hablamos hoy, ponemos un enorme énfasis, en que la principal ventaja competitiva es la innovación, olvidando que para que ésta exista se hace imprescindible que en las estructuras en la que debe desarrollarse la creatividad debe haber algo fundamental: libertad.
Pero, ¿qué es la libertad? Es mucho más que “hablar”, incluso mucho más que “hacer”. Por encima de todo, ser libre implica la capacidad de ser autónomos en el pensamiento, y especialmente tener el coraje de asumir nuestro propio destino como personas.
No puede haber innovación sin libertad, y no puede haber libertad sin sentir que tenemos la enorme responsabilidad de nuestros actos, de nuestros compromisos, de nuestras metas. Esto implica un ser humano totalmente diferente al que la sociedad industrial creó, como respuesta a sus propias necesidades.
Ignorar esto, no sólo implica cercenar nuestra capacidad competitiva, reduciendo nuestra innovación, sino que por encima de todo, implica seguir delegando nuestra vida en “los bachilleres, curas, barberos, duques y canónigos”, o lo que es lo mismo: financieros sin escrúpulos, empresas sin alma y publicistas vendidos al mejor postor.
No sé en qué grupo se encuentra usted, amable lector, amable lectora. Pero sí sé en cual me encuentro yo: en los que levantan barricadas contra las estructuras – formadas por personas con rostro, no lo olvidemos– que creen que la clave del desarrollo de una empresa es cuantos beneficios aportan a sus accionistas, dando la espalda al coste social y humano que estos han generado.
Suena a retórica, pero no lo es. “Un fantasma recorre Europa”, afirmaban en su Manifiesto Comunista, los viejos veteranos Marx y Engels; de igual forma podríamos decir hoy que “un nuevo fantasma recorre el mundo”, alterando nuestras conciencias, desestabilizando nuestras estructuras, obligándonos a cuestionar nuestras creencias.
Es el fantasma de la libertad.

Y cientos de empresas han iniciado su andadura con este sentimiento: nuestra función como tales es aportar valor a la sociedad, nuestro sentido como estructura es conseguir que todos los seres humanos que se integran asuman la responsabilidad de desarrollar al máximo sus posibilidades, nuestro papel como entidad social es conseguir que el mundo sea diferente a través de nuestra aportación.

Es decir: empresas que han nacido con el sentimiento de que los beneficios económicos son sólo legítimos si son la consecuencia del valor aportado a la sociedad. En otras palabras: solo merecemos ganar dinero si conseguimos que el mundo sea mejor.

Son los nuevos revolucionarios. Emprendedores capaces de definir su función, como tales, mas lejos de los resultados del balance, jóvenes apasionados con su misión, personas con una visión de la vida que va mas allá, mucho más allá, de la limitada visión economicista que los burócratas de turno intentan imponemos.

¿Qué donde están? Las tenemos a nuestro alrededor. Se llaman Google, El Bullí, Irizar, Mercadona, Inditex, The Body Shop, Gorex, Semco, Patagonia…etc. Están, pero las ignoramos.

No queremos verlas, pese a que las sentimos a nuestro alrededor. No queremos verlas, porque reconocer su existencia vital, nos desestabiliza, nos lleva a cuestionar nuestras “verdades absolutas”, esas que nos dejan tranquilos, porque nos permiten justificar la delegación de nuestras responsabilidades en estructuras ciegas, que “saben lo que tienen que hacer” para contentar a sus accionistas.

Esas empresas ciegas que nos piden fidelidad, pero que entienden que “los beneficios justifican muchos comportamientos” –voy a ser comprensivo y no digo “todos”– que atentan a la dignidad de las personas. Y no hablo ya del hambre y del dolor. Hablo de la alienación, del pensamiento único, de la masificación como sistema, de convertir la vida en una serie de compartimentos estancos, en las que se separa la creación del disfrute de la misma, la libertad de la innovación, la solidaridad de los resultados, el “ser” del “hacer”.

Los resultados son una sociedad frustrada, en la que la máxima aspiración es que los días pasen sin alteraciones y, especialmente, tener la seguridad de que el resto de nuestra vida, va a ser una constante lineal.

Y contra esta sociedad surgen las nuevas empresas. Soy consciente de mi idealismo. ¿Dónde está la realidad de The Body Shop, integrada en una multinacional como es L’Oreal? ¿Dónde han ido a parar los sueños de los fundadores de Ben&Jerry’s, absorbidos por Lever? Probablemente hayan desaparecido, difuminados en una estructura que como un gigantesco Gargantúa, devora sin digerir, todo aquello que se le pone por delante.

Pero no importa, evitemos que estas posibles verdades nos tranquilicen bajo la cínica expresión de “es inútil, al final todo sigue igual”. Seamos valientes… no importan los resultados, lo que importa es el camino.

¿Cuántas inquietudes dejó en este camino Anita Roddick, la fundadora de The Body Shop, antes de ser absorbida por L’Oreal?, ¿a cuántas personas demostraron los amigos Ben y Jerry, que era posible crear una empresa diferente, en la que los sueños materiales sólo se podían cumplir si en paralelo también se cumplía el sentimiento de que el mundo era mejor gracias a su Empresa?

Bien, muy probablemente a la larga todo seguirá igual, pero será aparentemente. En el proceso de creación y consolidación, han dejado, estas empresas, las semillas precisas para poder preguntarnos si la única función de una empresa es obtener beneficios. Ya es algo, mucho para mí.

El filosofo chileno Fernando Flores ha definido al emprendedor como “un creador de historia”. Maravillosa definición, que refuerza el también chileno Carlos Vignolo, junto al argentino Juan Carlos Lucas. Tres profesionales comprometidos con una visión de la empresa que ha dejado de ser una teoría.

Tomemos el ejemplo más paradigmático para mí: Google.

¿Qué es Google?, es evidente la respuesta, la confirmamos día a día con el uso de sus servicios. Pero reducir esta empresa a la definición de que es un buscador, incluso el mejor, es seguir reduciendo el papel de la empresa al puramente económico.

Google es el testimonio vivo de lo que se puede crear a partir de valores y compromisos (si, incluso con el derecho al error, como en muchas de las empresas ya nombradas). No voy a caer en lo que considero sería demagógico, afirmando que el crecimiento de esta empresa es debido a éstos, pero si puedo atreverme afirmar que su capacidad para conseguir profesionales de primer nivel (incluso cuando no eran nada) si es debido a ésto.

Le dejo a usted decidir hasta qué punto su crecimiento no se ha debido – y en qué porcentaje – a esta capacidad de atraer a los mejores.

Por razones profesionales escucho en decenas de foros que no hay suficientes emprendedores. También sufro, directamente y en esta crisis que vivimos, las consecuencias de otra realidad: la baja capacidad competitiva de nuestras empresas.

Lo que me sorprende es que los profesionales que hacen estas afirmaciones –en muchos casos profundamente comprometidos con el desarrollo de la cultura emprendedora, y en otros casos con el incremento de la capacidad competitiva de nuestras pymes– no se cuestionen el porqué. Me alucina comprobar cómo la solución que se aporta a estas dos barreras para el desarrollo, pocos emprendedores y baja capacidad competitiva, se soluciona con las mismas recetas que ya han demostrado su reducida eficacia: subvenciones y formación lineal, es decir, crear gestores, en lugar de empresarios.

Y ésto es al margen de los numerosos nuevos experimentos, con contenidos diferentes, programas distintos y nuevas tecnologías. En el fondo el paradigma con el que se aplican estas diferencias es el mismo: crear gestores en lugar de emprendedores, innovar sin cambio en la forma de pensar, crear sin fomentar estructuras en las que los miedos –entre ellos al fracaso– desaparezcan.

Tenemos, si queremos crecer y especialmente para los tiempos que corren salir de la crisis, que estimular nuevas razones para asumir la vida como un desafío. Soy consciente de la realidad que viven estos profesionales, vinculados en la mayoría de las veces a Cámaras e Instituciones Oficiales, la vivo aunque sólo sea en su mirada cuando me escuchan: estas fuera de la realidad José Luis, los emprendedores lo único que quieren es “ganar pasta” y “una subvención”.

De sobra sé que esta realidad, es real. Valga la redundancia. Pero hay otra realidad, que muy probablemente ellos no viven porque los emprendedores que la forman ni buscan subvenciones, ni se mueven por el único interés económico. En consecuencia ni van a las Cámaras, ni van a buscar ayuda a instituciones.

Y si bien estos profesionales pueden afirmar con certeza “su realidad”, yo también puedo afirmar con igual certeza la “realidad de la mía”. Hay cientos de emprendedores con un profundo sueño: convertir su vida en un reto permanente a sus posibilidades, hay cientos de emprendedores cuya principal motivación es poner en marcha una idea, sentir que su esfuerzo tiene un sentido que va mas allá de los resultados económicos, los veo en los coloquios de mis conferencias, los veo –no digo que los siento, digo que los veo…es decir los toco, los palpo, son físicamente reales– en los pasillos comentando lo que han aprendido en un seminario, o en un taller, recibo decenas de mensajes compartiendo sus sueños… también su soledad.

El problema es que no tienen dónde acudir sin el riesgo de sentirse juzgados como “locos que están fuera de la realidad”. Lo están, realmente lo están… y por ésto son los únicos capaces de cambiarla.

Precisamos revolucionarios, precisamos estimular un carácter de cambio radical, única base para fomentar una innovación que realmente genere nuevas oportunidades. Precisamos difundir en las empresas una visión de que su papel es transcendental para crear una sociedad motivada por el sentimiento de que gracias a nosotros el mundo es mejor, solo así daremos razones para innovar, para competir, para crear.

Afirmamos que vivimos en una época de grandes cambios. ¿Cómo podemos ser tan cínicos, o quizás cobardes, para desconocer lo que esto realmente significa?, ¿podemos afrontar estos cambios drásticos con la misma forma de pensar del siglo XX?

Si es la hora del cambio, empecemos por nosotros mismos: ¿para qué crear una empresa?, ¿merece la pena crearla para ganar SÓLO dinero?

Usted tiene las respuestas. Son suyas, asúmalas con todas sus consecuencias, porque son las únicas validas.

Un fuerte abrazo.

Ayúdeme a despertar a los revolucionarios que tenemos entre nosotros. Si le ha gustado este artículo, compártalo con sus amistades”.