Los buscadores de la verdad


Es una leyenda popular oriental y me parece muy interesante darla a conocer. A mi me hizo reflexionar la primera vez que la leí:

” Dos discípulos buscaban, cada uno por su parte, la iluminación espiritual recorriendo un mismo sendero.

El primer discípulo pernoctó en una aldea y al día siguiente partió para realizar una larga caminata hasta llegar a la siguiente, que estaba a más de 48 kilómetros de distancia.

De camino conoció a un sabio anciano y le asedió con preguntas sobre el sentido de la vida, del universo y de todas las cosas. El sabio respondió paciente y cuidadosamente a las preguntas que le planteaba el joven.

Al final del interrogatorio el joven le dio las gracias y le preguntó si iba en la dirección correcta para la siguiente aldea, si conocía a algunas personas allí y, si así era, cómo eran éstas.

El anciano confirmó que iba en la dirección correcta y antes de responderle a la segunda pregunta, preguntó a su vez cómo eran las peronas de la aldea que acababa de visitar. El discípulo le dijo que eran extraordinarias. Aunque pobres, cuando llegó a la aldea le habían recibido muy bien y eran muy abiertas, le habían ofrecido pasar la noche gratis en sus hogares y le habían alimentado generosamente sin pedirle nada a cambio quitándose ellos comida de sus miserables platos para que comiera él.

“Tengo buenas noticias para ti”, dijo el anciano. “La gente de la aldea a la que te diriges es igual. ¡ Disfruta del viaje y de ella !.

Curiosamente el segundo discípulo, pernoctó al día siguiente en la misma aldea que el primero. A la mañana siguiente partió para seguir el mismo camino.

A mitad del mismo, entre una y otra aldea, encontró al mismo anciano y también le asedió con las mismas preguntas. Al final de su interrogatorio también le preguntó si estaba en el buen camino para la siguiente aldea y qué podía esperar de sus gentes.

El anciano le confirmó que estaba en el camino correcto, y tal como había hecho el día anterior con el otro discípulo, preguntó al joven cómo era la gente de la aldea que acababa de visitar.

“Me quedé sorprendido” dijo el joven. ” Eran el poblado más hosco y antipático que se pudiera encontrar. Aunque estaba cansado y hambriento, apenas me ayudaron y no dieron muestras de hospitalidad. Cuando en un lugar insistí en quedarme, me dijeron que no tenían sitio y tuve que dormir en un campo cercano. Groseramente me dijeron que apenas tenían comida para ellos, mucho menos para darme a mi. Les encontré salvajes y pestilentes. Espero no volver a verles nunca”.

” Por desgracia joven”, dijo el anciano, “tengo malas noticias para ti porque la gente de la siguiente aldea es tan mala como la que acabas de dejar. Procura disfrutar del viaje y aprender todas las lecciones que puedas”.

Espero que te ayude a ser más feliz.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s